El valor del silencio en una noche de lluvia

– ¿Qué esperas de mi? – Nada, respondió. La pregunta es, ¿que esperas de ti? ¿Qué ves al mirar tu reflejo en el espejo? ¿Qué te hace vibrar la piel y te hace latir el corazón a millón?.

El silencio invadió el espacio que los separaba, después de unos segundos repetí, ¿Qué te hace feliz? – no lo sé. Me siento atrapada en un círculo vicioso del cuál no puedo salir, mi corazón late al ritmo de nada, tengo un vacío en el pecho y me siento enjaulada sin ser lo que soy, sin ser yo misma.

Estoy cansada de vivir la vida de otros, de que todos opinen sobre lo que debo o no debo hacer conmigo. Estoy cansada de sus dedos señalando mis actos y de tener miedo cada vez que cruzó la calle, estoy cansada de querer salir corriendo a cualquier hora del día y tener que restringirme por cualquier motivo. Estoy cansada de tener que acabar mis planes por tener que llegar temprano a casa, estoy cansada de ser la niña buena moldeada por una sociedad que no te deja ser… Estoy agotada de vivir la vida que otros quieren que viva. Deje atrás mis sueños, deje atrás planes, deje atrás muchas cosas. Ahora estoy a un año de tener 30 y siento realmente que no he vivido plenamente. Estoy agotada de los desplantes, de las excusas, del te quiero pero no lo entiendes, de las indecisión, de la duda, de las promesas sin cumplir y de las palabras que se lleva el viento….

– y ahora que pudiste comprender eso, que estás esperando para comenzar a vivir tu vida realmente? – valentía, me ha costado más de un cuarto de siglo llenarme de valor, de pelear miedos, de quitarme frustraciones, de curar heridas… Valentía, necesito valentía y ahora que todo el tiempo pensé que tenía una mano la cuál me sostendría y me ayudaría a no caer, me di cuenta que me equivoqué, no la tengo y no podré contar con ello. Si deseo vivir plenamente tendrá que ser por mi cuenta, mi yo y mi otro yo como siempre debió haber Sido.

Se paro, tomo un cigarrillo y se acerco a la ventana, ensimismada veía deslizar las gotas de lluvia en la ventana. su cabello largo se deslizaba por su pecho y sus labios rojos dejaron pintada la colilla. Su reflejo denotaba una tristeza profunda, miro la luna y dijo “yo si creía que el amor nos salvaría”, y siguió en silencio. Su alma atrapada y desconsolada llenaba su pecho de un enorme vacío. Tomó sus cosas, me abrazó y con sus ojos llenos de lágrimas se marchó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s