Gracias 2017 Adoré tu bipolaridad !!

Fue un año cargado de altas y bajas, me regalaste muchas alegrías y bendiciones como también muchas lágrimas y gritos; fuiste muy duro conmigo pero me cambiaste la vida.

Así que agradezco por todos los que aprendieron a no hacer más daño, agradezco a la humildad y sencillez que me has enseñado, a dar mucho más sin esperar nada a cambio, por ellos que con una sonrisa me cambiaron el día, por un año más de vida, por todas las decisiones difíciles que tuve que tomar o tomaron por mi, por mis compañeros que aún me sienten cerca, por la amistad que aunque lejos siempre permanece viva, por él, que cambio mi vida, por ella a quien ahora le agradezco; por ellos que me apoyaron para perseguir mis sueños, por esos ojos brillantes y cargados de amor que me sonríen atreves de una pantalla a cientos de kilómetros, por todos los libros que leí y los que me faltaron; por ellos, que volvieron a mi vida para quedarse y me enseñaron que es un amigo; por él, que me ha enseñado sobre un amor bonito, por mi amiga que me enseño que el tiempo lo cura todo, por ellos que siempre me recibieron con los brazos abiertos a pesar de todos mis tropiezos y llenaron mi corazón de amor y enseñanzas.

Por los nuevos amigos que me regalaron de su tiempo, por esos lugares que se quedaron en mi memoria, por cada rincón que visite y por los que estoy empacando maletas para conocer, por el camino que nos toco recorrer y salir victoriosos juntos,  por él, porque muchas veces me regalo miles de sonrisas, coqueteos, momentos mágicos y me hizo creer. Por los 421 días juntos cargado de momentos inolvidables. Agradezco por todos aquellos que desconocí y se alejaron de mi, por los que aprendimos a ser sinceros, por nuestros emprendimientos, por la soledad que me enseño a madurar, por los que me enseñaron las mejores recetas y que un caldito puede ser un levantamuertos. Por ella que me ayuda a tener los pies firmes y me conoce todos mis secretos, por él que me toma de la mano y calma mis locuras pero sabe como seguirme en este camino que llamamos vida. Por mi bodoque con patas que fue una de las mayores bendiciones de este año, por ellas que aunque lejos siempre están pendientes de cuidarme, por los muros firmes que construyeron mi nuevo refugio y mi techo lleno de estrellas.

Por nosotras que decidimos no esperar más y vivir la vida, y que sabemos que juntas el mundo es nuestro. Por tus bendiciones y por los tropiezos que nos enseñan. por ti mamá que me demostraste el significado del amor puro, por ti papá que me diste valores y enseñanzas.

Por mis bolitas de pelos que nunca han parado de sacarme una sonrisa con sus cariños asi fuera en los momentos más duros. Por el calor humano de todos los que me rodean, porque aquí los buenos somos más, por el mundo que aunque adolorido y defraudado nos da otra oportunidad de remediar nuestros errores. Nuestro cambio es ahora. Gracias 2017! Ahora soy una nueva versión de mi misma. 

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Corazón relleno de chocolate

Siempre han dicho que tengo un corazón bondadoso relleno de chocolate dispuesto a dar y dar sin esperar nada a cambio. Un corazón amable repletico de niñerías y caprichos dispuesto a lanzarse al vacío por amor, porque en cada salto imagina que le van a salir alas. Pero aún no comprende que esto es sólo un cuento de hadas.

El problema es que su luz desea llegar a los rincones más oscuros, y por eso suele salir aporreado, pero el se levanta y sigue luchando, anhela como nadie ese final feliz. Pero por más que lo lastimen no ha aprendido a medir su cariño, sigue dando y dando hasta perderse en el mismo, no entiende un no por respuesta.

Es terco y obstinado, pero el insiste en que el amor podría cambiarlo todo. me gustaría que comprendiera que “El amor puede con muchas cosas, pero no con todo” – lo entendimos todo mal de Susana y Elvira. Corazón de chocolate, entiende que siempre fuiste uno y así siempre será, Corazón de chocolate sigue luchando con fuerza que en una de tus tantas caídas podrás comprender que el amor es libre y que tu luz hará feliz al que desee dejarte entrar sin necesidad de tocar.

Corazón de chocolate te siento latir cada vez más débil, te están dejando en bancarrota sentimental, has dado y dado sin parar y ahora te estas quedando sin nada, late, late, late con más fuerza… Que la felicidad viene desde aquí adentro, late, late un poco más fuerte… no desfallezcas.

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Imagen de chiara bautista

Diana Orejuela V.

 

El precio del silencio

El agradable silencio de mi habitación se interrumpió por el ring ring del timbre del teléfono, sonó una vez, otra vez y otra vez. Al contestar no murmuraron ni una sola palabra, solo se escucho una respiración desde el otro lado del teléfono. El silencio permaneció por unos segundos hasta que alguien sollozo y colgó.

Me gustaría pensar que fue un número equivocado pero sabemos que no es así. Después de tanto tiempo aún te duelo, aún te sientes afligido, cargas una maleta de culpas y arrepentimientos; a pesar de que continuas con lo que dices llamar “vida”, y quiero que sepas que te perdono por el daño que me causaste, que te libero de toda culpa y que la vida te llene de las bendiciones que mereces, eso si, no te equivoques, ten claro que debes continuar, porque jamas hubo camino de regreso.

Quien diga que los desastres no son bonitos miente, aprendí realmente lo que no quiero en alguien contigo, me ayudaste a reencontrarme y sobre todo a descubrir el valor y el poder que tenía. Gracias

Diana Orejuela V.

 

Un infinito contigo

Grite emocionada mientras saltaba en plancha a la cama, no podía contener más mi felicidad, simplemente podía respirar mientras sonreía como una tonta viendo el techo. Miraba esas vigas cafés, cafés como el color de sus ojos, esos que me miran con tanta dulzura cada vez que me tienen al frente. Sus ojos que me miran con admiración, amor y pasión. Yo vivía ensimismada observando cada uno de sus actos.

Era una aventura cada paso que dábamos, vivíamos un día a la vez pero como si fuera el último. Me enamoré de la forma como fui sacando su lado más dulce, como fui derritiendo su helado corazón. Me enamoré de sus palabras que creaban un mundo a través de mis ojos, y sus manos que iban acariciando cada rincón de mi cuerpo. Él podía hacerme reír a carcajadas en plena pelea y salir ileso de ella, y podía hacerme sonrojar como un tomate mientras me miraba caminar por todo la habitación en pantys y su camisa de cuadros. Lo adoraba cada vez que se quedaba idiotizado mirándome y sonreía, me miraba como cuando un ciego ve por primera vez el sol y yo sin poder entenderlo simplemente le decía -“¿Que?, que me miras?” y él y su enorme sonrisa me respondía – “nada, simplemente te contemplo”, eso me derrite de amor.

Me gusta como logra anclarme a la realidad mientras yo lo hago volar en fantasías, como calma mis berrinches y como logro sacarlo de quicio con tanta bobada, me deleita ver las cosas desde su perspectiva porque me ayuda a crecer y aprender algo nuevo que a mi simple vista no encuentro. Detesta cuando mi modelo interior le da por tomarse fotos con él en cada rincón del planeta y como por medio de un beso y una carita logro hacerlo cambiar de opinión.

Se divierte cuando me dice una palabra “guisa” delante de la gente y yo simplemente le hago cara de “cállate, que boleta” y con su cara de pícaro lo repite más fuerte. Es irrevocablemente cosquilloso y me agrada pasar tiempo a su lado, se que le gusta cada vez que le sigo la corriente en todas sus locuras y yo adoro cuando el sigue las mías. El es mi polo a tierra y yo soy su aire de libertad y aventura, somos como el día y la noche tan opuestos pero tan necesarios, somos estrellas iluminando el camino del otro; – “Eres una estrellita sobre mi cielo” me dice y yo simplemente me derrito de amor nuevamente.

Le gusta enredar sus dedos en mi cabello mientras el viento lo deja alborotado, o acariciarlo mientras duermo en su hombro. Se sonroja cada vez que lo marco en la espalda, el cachete o su brazo con mi pintalabios de color rojo. Me consiente cuando lloro por cualquier motivo, me eleva al paraíso cuando baila conmigo, es paciente, comprensivo, él es una bonita bendición de Dios.

Y no les podría negar como me cautiva la facilidad que tiene para ser tan querido por todos, la forma en que su amable y sincero corazón permite dejar una huella tan bonita en los demás, y me da alegría escuchar como la gente es capaz de meter las manos al fuego ante la sinceridad de sus actos, me hace soñar despierta, me hace sentir que fue una de las mejores decisiones de mi vida haberte dicho que si, y que sin pensarlo volvería hacerlo. También me agrada la forma como se expresa de cada mujer, el respeto y el lugar que les da, me gusta la sinceridad que siento en sus palabras, me encanta como le apasiona la música, como disfruta de una buena película, de un lindo baile, como se entretiene en sus videojuegos y como le gusta el futbol.

No es una relación perfecta, pero luchamos y la constuimos día a día, y como sabrán también peleamos, nos odiamos, pero hemos aprendido que en el hablar, escuchar, comprender, y perdonar está el secreto. Aún nos queda mucho por aprender y a él mucho más porque soy todo lo que él no conocía “un amor bonito” por eso muero de amor cada vez que prepara una sorpresas y le sale perfecta.

Entonces, mis pensamientos se esfumaron cuando sus grandes manos tomaron las mías, luego susurro un te amo que se mezcló con la banda que tocaba al fondo una de las tantas canciones que jamás recuerdo y que él siempre se las sabe todas. Fue entonces que alguien dijo en la mesa, – son la mejor pareja tu siempre has merecido lo mejor niña. En ese instante sentí unos brazos que fuertemente me abrazaban, y que lentamente me susurraron al oído – te ganaste la lotería conmigo mientras me besaba el cuello y sonreía. Yo me voltee mirándolo a los ojos y le dije quizás ambos la ganamos.

Así que ven, arriesgate no te de miedo ser cursi, ya verás lo lindo que se siente, quiere y déjate querer quizás sufras con algunos altibajos, pero serán más las alegrías, por eso no olvides nunca que yo quiero un infinito contigo!

Diana Orejuela V.

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Imagen de Chiara Bautista.

La sombra, mi espada de ambos filos.

Una sombra invade la habitación, es el vacío que dejó una palabra, la ausencia que dejó tu presencia, el dolor de una mirada, el corazón atravesado como un trago largo y amargo, es un beso que jamás se dio, es la noche oscura cargada del frío que penetra hasta tus huesos, fue el cariño ausente, la frialdad de tu gesto, fue simplemente el sin sabor de tu boca. 

Una sombra invade cada espacio, cada rincón, nos envuelve, nos ahorca. Una sombra convertida en las palabras que jamás fueron pronunciadas, en la indiferencia que mata el alma, el dolor de la injusticia, la soledad latente y que se vuelve mi única compañía. Es la necesidad de sentir el último bocado de aire y al mismo tiempo la fortaleza de mantener la frente en alto. Es un sentimiento que invade tu cuerpo y la sensación de un corazón hecho trizas, es la espada que atraviesa tu cuerpo sin ni siquiera tocarte y las lágrimas derramadas que podrían asfixiarte, es el nudo en la garganta que te ahoga y la tristeza que te ancla al suelo, la falta de aire por la ausencia de cariño y el consuelo de un mensaje que jamás llegó….

Entonces miras tu reflejo en el espejo y no encuentras nada, una mirada nublosa, unos ojos ojerosos y cargados de lágrimas, te envuelves en tus mismos brazos tratando de brindarle calor a tu niña interior que esta quebrantada, lloras, gritas y te tiendes en el suelo buscando entre los escombros donde quedo tu amor propio. Y la sombra vuelve y se sienta a tu lado y te masculla un perdón que no compensa el dolor, ni el maltrato del alma, no recupera los besos perdidos, ni las palabras que se quedaron en mitad de vuelo, no brinda la calidez de una mirada; ni sana cicatrices profundas, no devuelve el te amo jamás dicho y tampoco cose corazones partidos.

Diana Orejuela V.

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Imagen tomada de google “Valentía”

Esa que llamamos nuestra princesa interior. 

Somos polvo, somos aire. Somos efímeros, somos fugaces.

Amar es un arte, el problema es que no hemos aprendido esto. Es dar y no apegarse. Es ser especial, cuidar, estudiar y amar, amar bastante para rellenar el corazón hasta desbordarnos. No se pueden olvidar que los pequeños detalles y las sinceras palabras llenan el alma.

El amor es de acciones y no de promesas en el aire. Y la entrega incondicional de ese amor no puede verse unida por una simple frase o juramentos que en gran parte no son respetados y que terminan en largas y dolorosas separaciones.

Yo quiero ser acción y no una promesa, quiero ser un beso apasionado, un cálido abrazo, una aventura para cada viaje, una carcajada o una sincera mirada, una palabra de aliento o una mano a la cual aferrarse, un hogar construido con respecto, y un te amo tatuado en tu cuerpo. Quiero un anillo en mi mano que haría brincar a mi pequeña princesa interior en una sola pata y que no cambiaría por nada. Quizás no podrán entenderlo pero así soy yo, desde el inicio de mi historia, una chiquita enamorada de grandes ilusiones, porque yo quiero un fantástico cuento de hadas, de esos en los que viene incluido un príncipe que me ama, un mágico lugar para gritar al viento el cariño que le tengo y sobre todo quiero un corazón gigante que ame mucho, más de lo que alguna vez haya imaginado el mundo.

Diana Orejuela V.

Confieso

Permanecí inmóvil en la oscuridad pensando en cómo remediar lo que había roto, y me di tantos golpes en el pecho secándome las lágrimas por comportarme como menos quería y por haber hecho lo que odiaría que me hicieran. Luego lo vi y sentí como me desgarraba un pedazo de mi alma, su mirada perdida evitando la mía y su cierta indiferencia que era como un dedo que penetraba más a la llaga de la herida.

– “Lo lamento”, no supe qué más podía decirle… lo repetí una vez y otra vez como si eso fuera a resolver el problema. Respire profundamente tratando de controlar cada rincón de mi desorientado ser. Cerré mis ojos y cuando los abrí simplemente quise lanzarme en sus brazos y darle un beso enorme en el que sintiera vibrar cada célula de mi cuerpo, el cuál el roce de sus labios con los míos erizara su piel y con el cual sintiera que soy completamente suya.

y fue entonces que lo confesé entre mis almohadas, quizás me he enamorado aunque no quiera aceptarlo, aunque tenga miedo que lo descubra y lo digo ahora antes que sea demasiado tarde, aunque solo escuche mis palabras retumbar en mi habitación.

Diana Orejuela V.