Me enamore de una puta

Ya era tarde, las luces fluorescentes del burdel me hacían girar más la cabeza que esos 12 whisky a la roca que me había tomado, no podía creer que aún tocarán esa canción que me recordaba toda su insaciable figura, – suspiré.

Aquella noche de diciembre caminé sin rumbo, las luces tenues de las velas encendidas a la virgen ya se iban esfumando y se mezclaban con la melodía de una hermosa canción proveniente de la casa blanca del fondo del callejón. Era grande y tenia esas melancólicas ventanas marrones, su amplio antejardín albergaba las risas de innumerables jóvenes, parecía que todos se divertían, se escuchaban conversaciones, habían abrazos efímeros y besos fugaces. Fue entonces cuando la vi. Jamás podría explicar lo que recorrió mi cuerpo en ese momento, la gravedad no me sostenía, simplemente me perdí en sus ojos. Sus hermosos y grandes ojos con largas pestañas de color marrón chocolate lograron desnudar mi alma en segundos, y sus mejillas sonrojadas con sus delgadas cejas tenían una gran armonía con su fino rostro y su nariz respingada tan adorable me creaba unas ganas inmensas de querer protegerla. Y sus labios rojos, me repetí, sus labios rojos y gruesos finamente delineados hacían desearle más que cualquier cosa.

Podría haberme quedado toda una vida observando su belleza, pero fue entonces cuando me sostuvo la mirada. Quizás noto mis nervios y me hice el tonto desviando la mía, tratando de ocultar lo ya evidente, “la locura que ella me despertaba”. Unos segundos después la mire nuevamente y ella me miró también, podría asegurar que el mismísimo universo se hizo pequeño ante lo que esa hermosa mujer hizo latir en mi corazón esa noche. Entonces, me sonrió. Y su sonrisa, Dios mío, la misma tranquilidad y magia que genera observar las nubes del infinito cielo acostado en la fresca hierba, pero en su boca. ¿Quien no podría enloquecer por ella?. Su figura delgada y sus anchas caderas generaban esas curvas que te llevaban al cielo y al infierno. Tomé aire y la valentía suficiente para hablarle pero cuando volvió a mirarme solo pude sonreírle. Fui un cobarde, – suspiré.

Fue entonces dónde comenzó esta historia, esa chispa y esa magia que estalló esa noche bajo todo un centenar de estrellas entre su mirada y la mía. Desde ese entonces no logré conciliar el sueño, recordaba cada segundo de esa noche, y sentí la necesidad de buscarla, no importaba el tiempo, pero luchar contra lo que me hacía sentir sería en vano y no quería hacerlo. Me pasee de un lado a otro pensando en las palabras adecuadas para cuando la tuviese en frente. Analizando cada una de sus posibles reacciones y hasta actúe para aprenderme un monólogo irrepetible, -¡¡ Esa mujer me había enloquecido !!

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Bajo el cielo

Comprendí que no es justo esperar a alguien que no sabe lo que quiere, y agoté mis lágrimas y también mi paciencia para esperar por ti, se me ha agotado la angustia, pero han quedado unas inmensas ganas de volver a sonreír.

Aún no comprendo  cuales fueron sus razones para marcharse, ni las causas de su desvanecido amor al dejarme, pues lo único que hice fue intentar darle lo mejor.

Sé muy bien que debería odiarle, pero es tanto el amor que no puedo desearle ningún mal, sin embargo es injusto que me haya pagado tan mal, nada le costaba hablar claro, decir la verdad, si no podía quererme, que ganaba con aparentar, hubiera sido mejor ser honesto y admitir que no me podía amar; y sin embargo, prefirió actuar con premeditación, guardar silencio y romperme el corazón.

Es duro aceptar que de su parte todo fue una actuación, las palabras, los besos, los sueños en común, me duele aceptar que solo fui su pasatiempo, su diversión, me duele formar parte de su cruel colección. Y sé que no se acaba el mundo, ni mucho menos la ilusión, sé que aún me faltan muchos momentos por vivir, mucho amor por sentir, tantas cosas por hacer, y tengo todo para ser feliz.

Sé que debo ser fuerte, que esta es una de tantas caídas de las que me tendré que levantar, no tengo duda que esta fue una lección más para fortalecer mi carácter, para no volver a confundir al verdadero amor de mi vida. Y he decidido no guardar rencores, seguir de frente y perdonar los dolores,  juro que a pesar de todo, no le guardo rencor y le deseo que le vaya bien, de todo corazón  le deseo lo mejor.

“Plus ma que propre vie” – Te deseo una linda vida Ratatouille, que la felicidad no es algo que solo se busca sino que se crea.

Autora: Señorita Libélula.  A través de: Ser Mejor Reestructurado por: SuMirada7

La primavera también puede ser fría

Por fin había finalizado el largo invierno dando paso a la hermosa primavera. Los deslumbrantes rayos de sol calentaban nuestra piel. Los campos estaban ya cargados de flores y los narcisos amarillos eran los favoritos de la abuela, rodeaban el gran sauce ubicado frente a la casa, los pequeños mamíferos comenzaron a salir de todas sus madrigueras y los insectos ya comenzaban a ser una gran molestia.

De pronto me levanté rápidamente de la fresca hierba y fue entonces cuando le grité, – “ ¡detente, no te vayas!, o ¿acaso no me estás escuchando?”. Él se detuvo por unos segundos al escuchar mis gritos, parecía que quisiese decir algo, pero simplemente el viento acarició nuestros rostros y quizás se llevó consigo sus palabras. El silencio fue lo único que quedó en medio de nosotros, y después de unos pocos segundos sin ni siquiera mirar hacia atrás continuó su camino.

El prado verde que se abría paso a través de sus huellas estaba bañado por los rayos de sol de aquella tarde, el aire tenía un olor característico a la cabaña de la abuela, aquella cabaña donde habíamos pasado el último verano. Era demasiado acogedora, con una vista capaz de hacerte sentir el dueño del mundo, su aroma a madera fresca y pino volvía loco a Ethan. Por mi parte simplemente era una cabaña más, para él, era un lugar inigualable.

Sin poder emitir ruido alguno vi su figura como se iba desvaneciendo a lo lejos del bosque, y cuando ya no logré distinguirla caí arrodillada en la hierba. El shock de aquella despedida me había dejado sin habla, sin llanto, sin nada. Después de unos minutos recobre el sentido, fue ahí donde mis lágrimas no lograron contenerse, lloré desconsoladamente mirando el horizonte hasta que cayó la noche.

La abuela preocupada por no ver mi regreso tuvo que pedirle ayuda a Gabriel el leñador del pueblo para que fuera a buscarme. Gabriel era apuesto, recuerdo que antes iba a verlo trabajar, observaba cada parte de su cuerpo mientras cortaba los troncos en dos para venderlos al mejor postor, sus brazos de grandes músculos tomaban el hacha con tanta facilidad, y su espalda descubierta al quitarse la camisa hacia que Rosita mi mejor amiga enloqueciera. Sus ojos grandes y sus largas pestañas hacían juego con su barba y cabello rojizo y su mirada podía hacer sonrojar a cualquiera. Si tan solo Rosita no se hubiera enamorado de él, quizás yo no estaría aquí sufriendo por Ethan.

Comenzaron a oírse aullidos cuando Gabriel me encontró tirada en la hierba, agobiada, asustada, y mirando al cielo, repitiendo una y otra vez – “Ethan, Ethan Ethan…” para ser verdad me tendí a morir, Gabriel sólo pensó que había enloquecido.

Diana Orejuela V.

Ven, Mañana será un nuevo día

Era de madrugada, Desperté entre sus brazos con la sensación de sentirme tan amada, lo mire dormir por un rato y finalmente le di un beso en su mejilla. Estire mi mano hacia el bolso aun tirado en la alfombra de la habitación y tome un cigarrillo. me levanté y caminé lentamente hacia la ventana, evitando despertarle de sus dulces sueños.

Aún tenía puesto esa lencería que tanto le encanta, mi cabello largo caía sobre mis senos, dejando entre vista las sexys curvas que se hacían en ellos. Las gotas de lluvia se deslizaban por el vidrio de la ventana, podía ver mi boca reflejada, aún con el pintalabios rojo que había usado esa noche. Encendí el cigarrillo y observé las luces de la lejana ciudad. ¿Cómo podía sentirme tan incompleta aún? El humo del cigarrillo comenzaba a dispersarse por la habitación. Dirigí mi mirada hacia la cama y aún estabas ahí profundamente dormido, levanté la vista mientras trataba de recordar en qué momento había dejado atrás su alucinación, cerré los ojos y en eso escuche su voz, – ¿ hoy tampoco puedes dormir?, has estado muy callada. Abrí mis ojos y encontré su mirada, sus ojos grandes de color café, fijamente mirándome con ese deseo y ternura, sus pestañas largas y sus cejas ligeramente arregladas. Lo miré y le sonreí – no quería despertarte, no he podido conciliar el sueño nuevamente. El me devolvió una sonrisa y estiró su brazo mientras me decía – vuelve a la cama hermosa. ¿Cómo podría resistirme a esa sonrisa que me enloqueció una noche y me atrajo a sus hermosos ojos?, y esos labios que me sacian la sed y me calman el alma. Apague el medio cigarrillo que aún tenía en mi mano y caminé en dirección a sus brazos, me tomo en ellos y me abrazo tan fuerte como si quisiera juntar cada pieza rota dentro de mi. Acaricie sus brazos mientras él me besaba tiernamente mi cuello y olía mi cabello, entonces comente:

– “los sueños desaparecieron y él desapareció junto con ellos”

– él: “ ¿y no era eso acaso lo querías?  

– ” sí, pero aún siento su fragancia, su respiración, su leve presencia ” .

Baje la mirada y las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, él tomó mi rostro y limpió cada una de ellas y dijo. –  “ no te avergüences de ellas, fueron ellas las que te hacen hoy lo hermosa y valiente que eres” lo mire confusa y simplemente me beso y finalizo diciendo.

– ven, mañana será un nuevo día.

 

Diana  Orejuela V.

Hablemos Claro

¡Oye ven!, hablemos claro!

Arráncame la piel y lee centímetro a centímetro de ella.

Hablemos de una mirada sincera sin haberse dado, o de un dibujo que cobra vida.

¡Ven, escuchame! ¡Ven, que ya mi voz no puede estar más alto! Escucha mis silencios, ven y hablemos claro.

Y es que no podríamos ser mas claros, no tengo otra manera para ser mas sincera que desnudando el alma por medio de palabras. En ocasiones divagando entre pensamientos podría encontrarte, siempre ahí, constante, firme, tan lleno de un amor a punto de explotar que da miedo pero que genera una curiosidad de niños, intrigante y divertida. Quisiera poder decir que sucederá mañana, pero ahí está la chispa de la vida, vivir un presente sin saber que habrá en el mañana. Soy aquella que marca el antes y el después en tu vida, aquella chica del vestido sexy y labios rojos que sonrío tiernamente y que lograste ver a través de la ventana de un salón de clases. 

¡Ven, hablemos claro!

Que la locura de esta vida no debe ser vivida sola, que las heridas del corazón no se cierran con hilos, ni silicona, que el tiempo es sabiduría, y que Dios nos pone en el camino del otro con un objetivo y aunque en su momento no se tenga el conocimiento del porque, quizás algún día lo averigüemos.

Así que gracias, por recordarme que aunque las estrellas mueren, siguen brillando eternidades como si estuvieran más vivas que nunca.

¡Oye ven y hablemos claro!

Escucha el eterno silencio y la algarabía que genera el mañana, quizás despertemos, quizás sigamos soñando….

 

Diana Orejuela V.

Estrellas Tatuadas

Desde pequeña aprendí que la vida es una “acción” y “reacción”. Que todo lo que siembres en el ahora lo cosecharas mañana, es por ello que siempre trata de que tus acciones sean transparentes y sin lastimar a todo aquel que te rodea. Aquella noche en esa terraza, bajo el manto de la luna llena y el cielo despejado, me sentí tan perdida; desorientada, y comprendí que hay momentos en la vida en que no sabemos que camino tomar, no sabemos que hacer con nosotros mismos, y tenemos que hacer un alto en el camino para pensar detenidamente que nos está pasando, analizar nuestro andar y cómo hemos llegado hasta ese punto.

A veces nos encontramos con momentos sorprendentes, otras veces simplemente se quiere gritar de dolor y permanecer inmóvil llorando. En algunas ocasiones bendecimos el estar en ese “ahora” y luego renegamos de ello. Y es entonces donde nos encontramos envueltos en esa inconformidad, esa que nos da fuerzas y al tiempo nos tiende de vuelta a la cama.

“Y puedo asegurar que hay ciertas cosas que jamás podrás dejar, como el amor por el gym y la vida fitness o simplemente la pasión que le agregas al cocinar un plato y deleitarte con sushi. El disfrute que te genera un buen libro y el placer de dormir en las piernas de alguien mientras te rascan la espalda. Puedo asegurar que seguirás muriendo por un toyota corolla, por una buena película de acción con palomitas, un rico masaje y una noche para hacer el amor y no sólo tener sexo. Que disfrutas un viaje en bicicleta y un partido de rugby más que una noche de baile y que extrañas tanto el calor y amor de una gran familia como las veces que miras y observas las estrellas.  Podría decir que desde el primer momento te arrepentiste, y que aún tiemblas por regresar, pero fue tan grande el hoyo que no te atreviste a saltar de nuevo, vives amarrado a alguien por comodidad y por miedo al no tener un apoyo, entras en pánico al saber y mencionar tu soledad…..  “

No podría decir algo más, hay momentos en la vida en que nos detenemos a pensar que nos está pasando…Momentos en que la vida simplemente pasa y nosotros con ella, sin dejar nada, sin dejar ni siquiera una huella.

Diana Orejuela V.

 

Si pudiera

 

“Si pudiera darle vueltas a la tierra una y otra vez, buscaría de alguien con tu mismos ojos, con tu mismos labios, con tu misma boca y con tu misma piel. Si pudiera darle al tiempo otro poco de tiempo para comprender. Y se que la distancia me hizo Ciego en todos los momentos en los que tenía que verte aquí.” – Manuel Medrano

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Una Sombra Sigilosa

Debería tener mil razones por las cuales olvidarte, pero cada vez que cierro los ojos y logró alcanzar de nuevo un sueño, tu estas siempre presente, latente tras de mí, como una sombra sigilosa.

No eras indispensable, Podría vivir sin ti. Era un hecho que cada quien había tomado caminos tan separados, cortamos en dos cada uno de los sueños que construimos juntos y caminábamos tan aprisa para no encontrarnos de nuevo, aunque en el aire continuará la duda si algún día volveríamos a vernos; si quizás la vida cruzaría nuestros caminos.

Sentir la forma cómo con tan solo un movimiento  desestabiliza todo en mi, hace sentirme tan vulnerable. pero el corazón quiere lo que quiere.

“ – Él: Prometiste que no harías nada estúpido o peligroso. –  Ella: y tu Prometiste que sería como si nunca hubieses existido. Mentiste.”

“Has desaparecido. Como todo lo demás. ¿Con quién voy a hablar ahora? Estoy perdida. Cuando te fuiste, y él se fue, se llevaron todo con ustedes. La ausencia de él está donde quiera que mire. Es como un gran agujero que ha perforado mi pecho. Pero de alguna manera, estoy agradecida. El dolor es el único recuerdo de que él era real. De que todos ustedes lo eran.”

También se puede morir estando vivo

Por fin comenzamos el fin de este año, era un año comprometedor no lo puedo negar le tenía grandes expectativas al 2015. Me parecía perfecto porque estaba tejido bajo muchos sueños que se comenzarían a materializar en el siguiente. Una empresa, trabajo, un compañero de vida, viajes, una boda, un grito con tu mejor amigo para toda la vida, un hogar, promesas, sueños, metas, mascotas, entre muchas otras. Era ilógico pensar en qué nombre le pondrías a un bebé que ni siquiera aún existía en los planes, o qué lista de regalos se podía hacer en un aparta-shower. ¡El 2015 era perfecto! podría gritarlo a los 4 vientos y no quería cambiarme por nadie. ¡Pero vaya! qué sorpresas te genera la vida, y cómo detesté tanto haber llegado a este año, porque con un giro inesperado me golpeó, me tiró todo su peso encima, derrumbó cada uno de mis sueños haciéndolos pedazos, me abandonó y exilió y como un huracán se llevó todo sin dejar nada a su paso.

Ha sido una locura, tantos años, tanto amor, tanto esfuerzo en nada… desde ese momento lo odié, era el peor año que podía existir, cada día era un caos, lágrimas, llanto inconsolable, soledad, amargura, piezas de un rompecabezas que no encajaban, impotencia, rabia, ira, odio y un montón de preguntas sin ninguna respuesta. ¿Qué más podía empeorar? ¡Ya no me quedaba nada! Y para qué mentirles, me eché a la pena en ese instante, eso de morir aunque se esté vivo es tan cierto como cada una de mis palabras (sólo pocos logran experimentar eso y sé que pueden afirmarlo). Lo bueno es que el tiempo es sabio y renacer entre las cenizas como un ave fénix es tan posible como tocar el cielo, y no es para nada fácil, renacer toma tiempo, valentía, y se lleva toda tu energía que tendrás que seguir necesitando para continuar y no decaer, porque cada recaída pega más fuerte.

Me costó cada segundo levantarme del pozo en el cual me habían enterrado viva. y lloré cada centímetro de mi piel tratando de borrar el tatuaje de todas sus huellas, recogí uno a uno los pedazos y escombros en que habían quedado todos mis sueños, hasta el más pequeño y desde lo más lejano con todo el peso aun del cielo y el mundo encima comencé a reconstruirlos sola. Aprendí a sonreir a pesar del dolor y a perdonar para encontrar la paz. La soledad me enseñó el valor de la ausencia, y el valor de una compañía y como si fuera poco me enseñó a esperar menos sin dejar de dar más. comprendí la imposibilidad de callar a un corazón herido, y la rebeldía de uno enamorado. Bajo el proceso de reconstrucción de mi vida encontré entre los escombros piezas que ya no encajaban y de alguna manera tenía que ir encontrando al pasar el tiempo. Aun tengo un gran recorrido, aun sigo odiando este año que falta poco para acabar y que en un segundo me dejo sin nada, pero sin más ni menos apenas está iniciando esta nueva “aventura” y estoy con una gran esperanza que de verdad será grandiosa, aún espera todo un 2016 al cual le tengo fé.
Hoy por hoy le agradezco a Dios por haber quitado de mi camino todo aquello que yo no merecía, porque sé que él me tiene grandes cosas, más grandes de las cuales llegué a imaginar y soñar. Le agradezco porque cada día me ha dado fuerzas para continuar y levantarme y a todos los que hicieron parte de esta pesadilla y me pisotearon con todas sus fuerzas cada parte de mí y mis sueños. No crean que les guardó rencor, ni les estoy deseando el mal, le pido a Dios que los bendiga porque gracias a eso ¡soy lo que soy ahora!

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