Un infinito contigo

Grite emocionada mientras saltaba en plancha a la cama, no podía contener más mi felicidad, simplemente podía respirar mientras sonreía como una tonta viendo el techo. Miraba esas vigas cafés, cafés como el color de sus ojos, esos que me miran con tanta dulzura cada vez que me tienen al frente. Sus ojos que me miran con admiración, amor y pasión. Yo vivía ensimismada observando cada uno de sus actos.

Era una aventura cada paso que dábamos, vivíamos un día a la vez pero como si fuera el último. Me enamoré de la forma como fui sacando su lado más dulce, como fui derritiendo su helado corazón. Me enamoré de sus palabras que creaban un mundo a través de mis ojos, y sus manos que iban acariciando cada rincón de mi cuerpo. Él podía hacerme reír a carcajadas en plena pelea y salir ileso de ella, y podía hacerme sonrojar como un tomate mientras me miraba caminar por todo la habitación en pantys y su camisa de cuadros. Lo adoraba cada vez que se quedaba idiotizado mirándome y sonreía, me miraba como cuando un ciego ve por primera vez el sol y yo sin poder entenderlo simplemente le decía -“¿Que?, que me miras?” y él y su enorme sonrisa me respondía – “nada, simplemente te contemplo”, eso me derrite de amor.

Me gusta como logra anclarme a la realidad mientras yo lo hago volar en fantasías, como calma mis berrinches y como logro sacarlo de quicio con tanta bobada, me deleita ver las cosas desde su perspectiva porque me ayuda a crecer y aprender algo nuevo que a mi simple vista no encuentro. Detesta cuando mi modelo interior le da por tomarse fotos con él en cada rincón del planeta y como por medio de un beso y una carita logro hacerlo cambiar de opinión.

Se divierte cuando me dice una palabra “guisa” delante de la gente y yo simplemente le hago cara de “cállate, que boleta” y con su cara de pícaro lo repite más fuerte. Es irrevocablemente cosquilloso y me agrada pasar tiempo a su lado, se que le gusta cada vez que le sigo la corriente en todas sus locuras y yo adoro cuando el sigue las mías. El es mi polo a tierra y yo soy su aire de libertad y aventura, somos como el día y la noche tan opuestos pero tan necesarios, somos estrellas iluminando el camino del otro; – “Eres una estrellita sobre mi cielo” me dice y yo simplemente me derrito de amor nuevamente.

Le gusta enredar sus dedos en mi cabello mientras el viento lo deja alborotado, o acariciarlo mientras duermo en su hombro. Se sonroja cada vez que lo marco en la espalda, el cachete o su brazo con mi pintalabios de color rojo. Me consiente cuando lloro por cualquier motivo, me eleva al paraíso cuando baila conmigo, es paciente, comprensivo, él es una bonita bendición de Dios.

Y no les podría negar como me cautiva la facilidad que tiene para ser tan querido por todos, la forma en que su amable y sincero corazón permite dejar una huella tan bonita en los demás, y me da alegría escuchar como la gente es capaz de meter las manos al fuego ante la sinceridad de sus actos, me hace soñar despierta, me hace sentir que fue una de las mejores decisiones de mi vida haberte dicho que si, y que sin pensarlo volvería hacerlo. También me agrada la forma como se expresa de cada mujer, el respeto y el lugar que les da, me gusta la sinceridad que siento en sus palabras, me encanta como le apasiona la música, como disfruta de una buena película, de un lindo baile, como se entretiene en sus videojuegos y como le gusta el futbol.

No es una relación perfecta, pero luchamos y la constuimos día a día, y como sabrán también peleamos, nos odiamos, pero hemos aprendido que en el hablar, escuchar, comprender, y perdonar está el secreto. Aún nos queda mucho por aprender y a él mucho más porque soy todo lo que él no conocía “un amor bonito” por eso muero de amor cada vez que prepara una sorpresas y le sale perfecta.

Entonces, mis pensamientos se esfumaron cuando sus grandes manos tomaron las mías, luego susurro un te amo que se mezcló con la banda que tocaba al fondo una de las tantas canciones que jamás recuerdo y que él siempre se las sabe todas. Fue entonces que alguien dijo en la mesa, – son la mejor pareja tu siempre has merecido lo mejor niña. En ese instante sentí unos brazos que fuertemente me abrazaban, y que lentamente me susurraron al oído – te ganaste la lotería conmigo mientras me besaba el cuello y sonreía. Yo me voltee mirándolo a los ojos y le dije quizás ambos la ganamos.

Así que ven, arriesgate no te de miedo ser cursi, ya verás lo lindo que se siente, quiere y déjate querer quizás sufras con algunos altibajos, pero serán más las alegrías, por eso no olvides nunca que yo quiero un infinito contigo!

Diana Orejuela V.

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Imagen de Chiara Bautista.
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