Confieso

Permanecí inmóvil en la oscuridad pensando en cómo remediar lo que había roto, y me di tantos golpes en el pecho secándome las lágrimas por comportarme como menos quería y por haber hecho lo que odiaría que me hicieran. Luego lo vi y sentí como me desgarraba un pedazo de mi alma, su mirada perdida evitando la mía y su cierta indiferencia que era como un dedo que penetraba más a la llaga de la herida.

– “Lo lamento”, no supe qué más podía decirle… lo repetí una vez y otra vez como si eso fuera a resolver el problema. Respire profundamente tratando de controlar cada rincón de mi desorientado ser. Cerré mis ojos y cuando los abrí simplemente quise lanzarme en sus brazos y darle un beso enorme en el que sintiera vibrar cada célula de mi cuerpo, el cuál el roce de sus labios con los míos erizara su piel y con el cual sintiera que soy completamente suya.

y fue entonces que lo confesé entre mis almohadas, quizás me he enamorado aunque no quiera aceptarlo, aunque tenga miedo que lo descubra y lo digo ahora antes que sea demasiado tarde, aunque solo escuche mis palabras retumbar en mi habitación.

Diana Orejuela V.

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