Hay besos que curan, caricias que marcan.

Básicamente me quedé observándote, analizando cada una de las palabras que salían de tu boca, y pensando como siempre me han encantado escuchar ese tipo de cosas; aunque una gran parte de mi ahora se siga negando a creerlo. Entonces trate de almacenar en mis recuerdos cada uno de esos momentos, en donde me decías que era una grandiosa mujer, y quise detener el tiempo en aquel instante en que mi yo interior saltaba de felicidad por creerte. Pero al mismo tiempo odie la lucha que se comenzó a generar en mí, “el deseo incontrolable de creer y el deseo profundo de protegerme”. Pero puedo decir que me sonroje cada vez que dijiste que “te estaba enloqueciendo” y cada vez que me mirabas profundamente sonriendo como si trataras de leerme el alma.

No podría negar que me encanta como tus dedos acarician mi rostro y como tus manos recorren cada centímetro de mi piel, como lentamente te acercas y me besas ansioso de saciarte de mi, mientras vamos respirando el mismo aire cuando tus labios están con los míos. Adoro enredarme entre tus brazos y poder encontrar nuevamente la paz, podría quedarme acurrucada en ellos toda una noche mientras acaricias mi cabello y me besas la frente, en ellos me siento como una niña protegida y querida.

¿Y quien iba a pensar que podría derretir tu frío mundo y pintarlo de colores o hacer que cada sonrisa en tu día a día tuviera de verdad un significado?. Me encanta llenar tus locas historias con mis infantiles ocurrencias, mientras me tomas de la mano y percibes el perfume de mi cabello.

Es divertido vivir cada locura juntos, me agrada cada una de las actividades de nuestra pequeña lista, porque son una bonita experiencia para compartir contigo, de esa manera conozco más de ti, y tu conoces mas de mi, así conocemos uno del otro, nos sentimos vivos al resto del mundo. y te confieso que me hace bien escuchar tu voz y me gusta la tranquilidad que me brindan tus palabras, tus caricias normalizan mi ser cuando estoy a punto de explotar, tu paz me llena al punto de retomar nuevamente mis sueños cada noche, tus miradas profundas son capaz de  acelerar mi necio y terco corazón hasta el punto de ruborizar mi piel.

Entonces te vuelvo a observar y pienso que quizás por fin te haya encontrado después de tanto tiempo, entre tantos escombros, pero justamente ahora, ya no lo creo y simplemente quiero salir corriendo de miedo. Correr mientras en el camino pienso que tal vez pueda perderme de una maravillosa historia, correr y morir de miedo en no poder desatarme, correr mirándote siempre, porque una gran parte de mi desea quedarse. Todo mi yo interior anhela permanecer justo aquí, contigo, conocer todo de ti, y dejar tu piel marcada de mi.

  • “ Dame la oportunidad de conocerte y que me conozcas “- Sus palabras retumbaron en mi cabeza una y otra vez hasta ir poco a poco desvaneciendo el miedo que nos perseguía.

y pensar que todo inició con un simple deseo en una fría noche de lluvia de estrellas fugaces…

Diana Orejuela V.

 

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