Ven, Mañana será un nuevo día

Era de madrugada, Desperté entre sus brazos con la sensación de sentirme tan amada, lo mire dormir por un rato y finalmente le di un beso en su mejilla. Estire mi mano hacia el bolso aun tirado en la alfombra de la habitación y tome un cigarrillo. me levanté y caminé lentamente hacia la ventana, evitando despertarle de sus dulces sueños.

Aún tenía puesto esa lencería que tanto le encanta, mi cabello largo caía sobre mis senos, dejando entre vista las sexys curvas que se hacían en ellos. Las gotas de lluvia se deslizaban por el vidrio de la ventana, podía ver mi boca reflejada, aún con el pintalabios rojo que había usado esa noche. Encendí el cigarrillo y observé las luces de la lejana ciudad. ¿Cómo podía sentirme tan incompleta aún? El humo del cigarrillo comenzaba a dispersarse por la habitación. Dirigí mi mirada hacia la cama y aún estabas ahí profundamente dormido, levanté la vista mientras trataba de recordar en qué momento había dejado atrás su alucinación, cerré los ojos y en eso escuche su voz, – ¿ hoy tampoco puedes dormir?, has estado muy callada. Abrí mis ojos y encontré su mirada, sus ojos grandes de color café, fijamente mirándome con ese deseo y ternura, sus pestañas largas y sus cejas ligeramente arregladas. Lo miré y le sonreí – no quería despertarte, no he podido conciliar el sueño nuevamente. El me devolvió una sonrisa y estiró su brazo mientras me decía – vuelve a la cama hermosa. ¿Cómo podría resistirme a esa sonrisa que me enloqueció una noche y me atrajo a sus hermosos ojos?, y esos labios que me sacian la sed y me calman el alma. Apague el medio cigarrillo que aún tenía en mi mano y caminé en dirección a sus brazos, me tomo en ellos y me abrazo tan fuerte como si quisiera juntar cada pieza rota dentro de mi. Acaricie sus brazos mientras él me besaba tiernamente mi cuello y olía mi cabello, entonces comente:

– “los sueños desaparecieron y él desapareció junto con ellos”

– él: “ ¿y no era eso acaso lo querías?  

– ” sí, pero aún siento su fragancia, su respiración, su leve presencia ” .

Baje la mirada y las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, él tomó mi rostro y limpió cada una de ellas y dijo. –  “ no te avergüences de ellas, fueron ellas las que te hacen hoy lo hermosa y valiente que eres” lo mire confusa y simplemente me beso y finalizo diciendo.

– ven, mañana será un nuevo día.

 

Diana  Orejuela V.

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